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Soy Meli Durán

Con luz propia

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Para  cuando aprendas a leer ya habrás tenido tus momentos de dolor, de decepción y por supuesto, de alegría.

Sé que desde que Dios decidió darte esos bellos ojos que me miran con amor, también depositó en vos, los ingredientes necesarios para una personalidad única, pero si de algo sirve mi experiencia, mi pequeña sobrina, deseo compartirte lo siguiente.

28 consejos, uno por cada año que tía ya ha vivido. Tómalos o déjalos. Igualmente, te amaré siempre.

1. Aprende  a perder. Sé que la sensación de ganar es casi un vicio, para eso se trabaja y para eso  es que uno se esfuerza. Pero los grandes ganadores también saben perder. Reconocer que alguien lo puede hacer mejor que vos, sin sentirte inferior o enfurecerte, será el mejor premio que podrás recibir y eso te hará una ganadora.

2. Permite que la tristeza tenga breves visitas. Nadie es feliz el 100% del tiempo, así que no te culpabilices cuando el dolor llegue a tu vida. Sos un ser humano y hasta las personas más fuertes tienen momentos de tristeza. Cuando esos momentos lleguen, sácales el mejor provecho, que entre más pronto lo hagas, más rápido se irán.

3. No siempre la vida te lo dará todo, es más, es posible que nunca lo haga. Si sueñas con algo, levántate y ve por ello. No esperes a que la vida se disponga a hacerlo. No creas en que los planetas se alinean para favorecerte. Todo el éxito se basa en esfuerzo y dedicación. Solo ten paciencia pero nunca te rindas.

4. Si el panorama que esta frente a tus ojos no es claro, no te preocupes, detrás de la neblina siempre hay un camino por recorrer.

5. No te aferres al primer amor que llegue a tu corazón. Disfrútalo, acéptalo  y vívelo. Pero no, ese no es el amor de tu vida.


6. Es probable que los amores que vengan después tampoco lo sean, pero todos te dejarán una enseñanza que te hará crecer y te hará mejor mujer.

7. Cuando tengas un mal día no te premies con un obsequio material. Te hará consumista sin ganar nada a cambio (Solo un montón de cosas que luego no sabrás donde meter). Cuando te sientas triste, acéptalo, tómate un espacio a solas y sobre todo, acude a conversar con Dios. Te prometo que Él cambiará tu situación.

8. No siempre le caerás bien a todos. Eso no depende de vos ni te hace una mala persona. Aún Jesús tuvo sus detractores aunque fue un ejemplo de amor y compasión, en cada uno de sus días.

9. Por tanto, lo que piensen los demás de vos, no define la persona que eres. Siempre encontrarás personas que te amarán por lo que realmente sos.

10. Ten una mascota presente en tu vida. Despertarán en vos un pedazo del alma y del corazón, que no sabías que existía. Nunca más estarás sola.

11. No envidies el bien de los demás. Añorar lo que otros tienen te hará infeliz y no podrás sacar provecho a lo que SÍ tienes. Contar con la gracia de Dios es suficiente.

12. Los adultos te dirán que no existen los verdaderos amigos. No los escuches. Sí existen y notarás al instante cuando te encuentres con uno de ellos.

13. Se una mujer leal, sin importar que los demás no lo sean. La satisfacción de no haber fallado te reconfortará cuando los demás lo hagan.

14. Cada vez que llegues a un lugar, camina segura de quien sos, porque no existirá nunca alguien con tu esencia, lo que te hace única y especial.

15. Los papás fallan pero nunca te dejarán de amar.

16. Las tías somos las cómplices eternas.

17. Si alguien te dice que no serás capaz de lograr eso que anhelas, tómalo como un reto y HÁZLO.

18. Cuando tengas días buenos, atesóralos.

19. Se una mujer agradecida siempre y agradale a Dios en todo lo que hagas.

20. Los hombres tienen una maestría en “Amistad verdadera”, rodéate de ellos. Pero si encontrás una chica que también lo es, entonces encontraste un tesoro. No la dejes escapar.

21. No siempre podrás hacer lo que amas pero SIEMPRE ama lo que haces.

22. Reconoce tus fortalezas y potencialízalas. Acepta tus limitaciones y trabaja en ellas.

23. No gastes en cosas; invierte en experiencias.

24. Siempre da tu mejor esfuerzo, esa será tu mejor carta de recomendación.

25. Descubre el propósito por el cual existes y cúmplelo.

26. Llora, al menos, cada vez que quieras. Te liberará de equipaje innecesario.

27. Y perdona. No aprisiones a nadie en tu corazón porque te quitará espacio en donde solo debe existir y habitar el amor.

28. Por eso ama, hazlo como si fuera lo mejor que hicieras. Ama a quienes te rodean, a quienes estén lejos, a quienes fueron lecciones en tu vida. Ámalos como te amas a vos misma, porque el amor propio te dará la llave para tomar el lugar para el que naciste.

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Estaba lista para salir a trabajar y Coffee, quien aún era un cachorro, logró escapar y correr a gran velocidad.

Eso ya significaba un gran problema. El jardín es lo suficientemente amplio como para saber que nunca iba a poder atraparlo.

Era mi  primera experiencia como mamá de un peludo de cuatro patas y hasta el momento, nada había sido fácil. No lograba comunicarme con él, de forma efectiva.

Pero las cosas se complicaron, cuando salí a ver dónde estaba, lo encontré jugando con algo extraño. Pasaron algunos segundos antes de darme cuenta que podía estar en peligro; lo que llevaba en su hocico era un enorme sapo.

Ese día, no solo llegaría tarde al trabajo sino que mi corazón se detuvo por un instante. Mientras corría detrás de él, sin éxito, solo pensaba en la posibilidad de que Coffee muriera envenenado y que una parte de mí, se apagaría  con él (Los que aman a sus mascotas, pueden entenderme).

“Coff suelte esoooo, es por su bien, me muero si te pasa algo. Déjame ayudarte, deténgase, escúcheme, por favor, es por su bien”…

Se detenía, pero cuando lograba alcanzarlo volvía a correr con mayor velocidad.  Mi cachorro no tenía idea del riesgo que corría, no entendía el panorama que yo veía ni la angustia que sentía.

Pasaron más de 20 minutos, hasta que empecé a llorar. Sentía tanta impotencia. Estaba ahí, gritándole a mi pequeño, diciéndole lo qué podía pasar y él, simplemente, no quería obedecer.
Estaba exhausta, física y emocionalmente, pero sobre todo, estaba enojada.

-          ¿No me escuchás? ¿No entendés que si digo que NO, es por tu bien? Siempre voy a querer lo mejor para vos y me muero si te pasa algo malo.  Tenés que saber que conozco lo que te puede hacer daño y debes aprender a obedecerme.

Guardé silencio y repetí el mismo discurso pero ahora, era yo quien debía escucharlo.

Me encontraba en una etapa en donde había recibido varios, por no decir muchos,” NO” de DIOS.
“NO”  a esa amistad, “NO” a esa relación, “NO” a ese nuevo proyecto y “NO”  a ese sueño.

No sé cómo es tu relación con Dios pero yo aprendí a verlo como un Papá. Así que, efectivamente,  siempre he aprovechado todos esos privilegios que tienen las hijas. Sí, cada vez que deseo algo, acudo a Él y se lo pido.

Pero de pronto, me decía que “NO” a todo.

Ni siquiera recibía su silencio como respuesta. Simplemente, en mi corazón sentía que no estaba dispuesto a complacerme en esas cosas que para mí, eran importantes. Muy importantes. Ese sentimiento se acompañaba de una realidad que me decía a gritos: “NOOOOO”.

Acepto que estaba un poco molesta con ÉL.

Mi lógica me decía que tenía todos los méritos para obtener esas cosas que le pedía (no era nada material),  ya había esperado lo suficiente y no existía ninguna razón para que se negara a mi solicitud.

Entonces entendí que quizás Dios estaba viendo algo que yo no veía.

Que como yo lo hice con Coffee, Dios solo trataba de protegerme.

Lo que parecía un simple juego para mi perro, podía acabar con su vida. Lo que parecía lo correcto para mí, podía acabar con mi corazón.

En voz baja le dije: “Conoces mis deseos más profundos y si tu respuesta sigue siendo negativa, lo acepto. Amaré esos NO por respuesta como te amo a vos. Sé que me premiarás con lo que sabes que es beneficioso para mi vida”, me sentí mucho mejor.

Muchas personas podrían estar pasando un mal momento porque de pronto, esa persona los dejo de querer, porque no fueron elegidos en el trabajo que deseaban, porque  insisten en una situación sin tener resultados.

Nos aferramos a las personas y a las cosas, mientras nada de eso nos pertenece ni fue creado para nosotros.

Suena fácil pero no lo es.

Además, confieso que no siempre entendí a la primera y que como Coffee, corría feliz sin soltar aquello que me haría daño y después sí, quizás una parte de mi moría. Todo porque aunque veía  las señales de peligro, decidía ignorarlas.

Créame que mientras lloramos por quien se fue, por el sueño que no se materializó y porque simplemente, nada es como queremos, el mismo Dios que te dice que “NO” te dará un “SÍ” muy pronto y te sorprenderá.

Nuestros planes no se comparan a los planes que ÉL tiene.

Los malos ratos van a estar presentes a lo largo de nuestra vida pero depende de nosotros cuánto tiempo los dejemos hospedarse en nuestra mente y en nuestro corazón.

Si ese hombre te dejó, te diré que sos una mujer muy afortunada, aunque aún no te sientas así y pasarán algunos meses para que lo descubras, pero ese día llegará. Es probable que tampoco eras feliz con él al lado.

Si esa empresa decidió prescindir de tus servicios, sin darte mayor explicación, entonces se cumplió tu propósito en ese lugar. En algún otro sitio necesitan de tu talento, pero principalmente, de tu luz.
Las veces que te han rechazado, las ocasiones en las que te han dicho que hay mejores oferentes para ese puesto y todas esas oportunidades en las que la puerta se cierra en tu nariz, no definen lo que eres.

Que tus padres te nieguen esa salida, que el jefe te niegue ese aumento o que la Universidad diga que el cupo está lleno, es difícil de aceptar.

Más lo es cuando quien te dice que “NO” es el mismo al que el Universo le obedece, eso quiere decir que nada de lo que hagas para contrarestarlo, tendrá resultado.

Pero esa misma premisa aplica para cuando te dice “Sí, este es tu momento. Te daré mucho más de lo que soñaste, porque supiste esperar y porque TE AMO”, entonces, nada de lo que se oponga tendrá resultado.

Hoy les puedo contar que después de las respuestas “negativas” que me enviaron de parte del cielo, en aquel entonces, recibí algo mayor y mejor de lo que deseaba.

Por fortuna, nada malo le sucedió a mi perro.

Después de ver en el estado en el que yo me encontraba, a mami se le ocurrió sacar la bolsa de sus snacks favoritos y listo, soltó al sapo y se acercó por su premio, el cual no merecía, por cierto.

Estaba molesta pero fue imposible castigar a Coffee, lo único que deseaba era abrazarlo y decirle que siempre iba a estar ahí para cuidarlo, con amor.

Y ¿Vos?

Deténte, deja de correr lejos, escucha, presta atención a lo que te está diciendo. Regresa a sus brazos, Él está viendo todo el panorama y también se preocupa por lo que pueda sucederte. Corre a sus brazos, que te llevará en ellos, si es necesario, hasta que cruces ese desierto y lo hará, con amor.


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Una amiga aplicó a una beca y fue la mejor. La seleccionaron.
Su sonrisa se apagó por un momento cuando alguien cercano aseguró que la obtuvo por lástima. ¿Qué tal?
Una colega trabaja hasta 14 horas al día porque realmente ama lo que hace, obtiene exclusivas y sobresale. Su público se lo reconoce constantemente.
Sus compañeras aseguran que su éxito es porque, de seguro, es la amante del jefe.
Si es bonita, es tonta. No es posible ambas al mismo tiempo. Doble puntaje si es rubia.
Ascendió de puesto. Claro, es de la argolla.
Si habla mucho, quiere llamar la atención. Si es seria, es una pesada. Si no es ni lo uno ni lo otro, entonces no tiene personalidad.
¿Lo has escuchado alguna vez?
Estoy segura que sí.
Comentarios vacíos pero hirientes que paralizan a quien los recibe pero amargan aún más a quién los pronuncia o escribe.
Toma algunos años obtener la habilidad para que la crítica te deje de importar pero solo es necesario tomar una decisión para dejar de afectar, negativamente, a otros con nuestras acusaciones.
Crecemos con un montón de limitaciones impuestas por nosotras mismas, solo por lo que dijo alguien más, pero si, al final somos nosotras las que nos limitamos y por ende, las responsables de no lograr lo que soñamos. Nos bajamos el piso solitas. Renunciamos a las metas solo para no ser criticadas.
Y ¿si lo intentas?
Iban a ser las 12 de la noche. Estaba cansada, después de casi dos meses de mantenerme despierta hasta tarde, tratando de avanzar en uno de mis proyectos pendientes.
Tenía algunos días, bueno, años quizás, con una espinita en el interior que cuando venía a mi mente, me inquietaba. No era una prioridad, por supuesto, tampoco pasaba nada sino lo hacía, pero esa noche, el sentimiento tomó fuerza.
Así que rebusqué entre documentos viejos en mi computadora, hasta encontrar un texto del cual no estaba satisfecha del todo. Creo que prácticamente lo reescribí, ya que quería decir muchas cosas más. Alguna vez se lo mostré a un par de colegas, con la mayor pena de la vida por el qué iban a pensar. Para mi sorpresa ambos dijeron: ¡Tienes que compartirlo!
Por supuesto que no les hice caso ¿Qué iba a pensar la gente?
¿Te has hecho esa pregunta? ¿Te ha preocupado lo qué piensan los demás?
Con cuatro meses lejos de la televisión, sentí que no pasaría nada si lo hacía. Al final, ¿quién lo iba a leer? Algunos amigos, así, por pura curiosidad. Ya no estaba expuesta y lo hice. Lo intenté.
¿Qué pasó después?
Paso lo que esperaba.
Llegaron las críticas de personas cuyos nombres no recuerdo porque no conozco y por supuesto, ellos tampoco me conocen.
Pero también, esa noche mi celular no paró de sonar.
Llegaban cientos de mensajes de personas que me decían: ¡Gracias! ¡Me identifiqué! ¡Me dibujaste una sonrisa! ¡Me llenaste de valor! Y hasta ¡Me diste la fuerza para tomar decisiones y dejar esta relación en la que soy maltratada! Y mi favorita: ¡Por favor, nunca dejes de escribir! Simplemente, no lo podía creer.
Tuve momentos de duda, es cierto, sobre si la decisión de compartir mi texto  fue la correcta.
Inmediatamente, llegaban nuevas palabras  de personas que aseguraban que ese día lloraron de felicidad al dejar de sentirse solos, otros sonrieron porque algo lleno su corazón ¿Pueden imaginarlo? Yo no.
Las 95 mil visitas al blog llegaron solo en ocho días.
¡95 MIL!
Unas 12 mil personas al día,  tomaron de su tiempo para prestar atención a mis palabras. Todo porque lo intenté…
Ese texto que había postergado por tanto tiempo. El mismo que no me atrevía a compartir…
¿Entienden lo que les quiero decir?
No es mi intención presumir de nada. La difusión del blog se dio gracias a quienes lo compartieron, a quienes lo recomendaron, a quienes también lo intentaron, levantaron su voz y aceptaron públicamente en redes sociales: ¡Yo tampoco le tengo miedo a la soltería! ¡Yo la disfruto!
 ¿Cuántos proyectos has postergado?
¿Sabes que quizás también estas retrasando el influir positivamente en alguien más? ¿No? Es probable que no lo sepas, yo no lo sabía, ni lo planee, ni lo espere, solo lo intenté.
No les puedo explicar lo que siente mi corazón. Ni una pizca de orgullo pero toneladas de agradecimiento.
Este no será un blog sobre mi vida personal, como algunos lo han descrito, este blog tiene como objetivo ser un espacio positivo, que motive, que mueva emociones, que te impulse a hacer algo…
¿Vos no estás cansado de abrir tu Facebook y encontrar tanto dolor reflejado en quejas, criticas, ataques infundados y violencia? Si, violencia. Esa es la forma correcta de describir el cómo se expresan tantas personas.
Yo si me cansé. Aunque no los señalo ni los culpo. Detrás de cada insulto en redes sociales hay una historia, un corazón lastimado, una persona vacía. Alguien que solo es capaz de hacerlo por ese medio porque teme dar la cara.
Nunca te limites a hacer algo por miedo a las críticas. Porque ¿Sabes qué? No te librarás de ellas. Llegarán, lo intentes o no hagas nada. No podrás evitarlas.
Y ¿si intentas hacer la diferencia? ¿Correr una milla extra? ¿Ir más allá y ser la protagonista de tu propia historia?
No tengas miedo. Créeme que sobrevivirás.
No importa si te critican. Te aseguro que nada se compara con atreverse a hacer lo que llena tu alma.
¿Qué proyectos tienes pendientes?
Ese primer paso podría estar lleno de éxito, sin saberlo.
Yo no sabía que mis palabras llegarían hasta vos y mucho menos que fueran de tu agrado.
Lo que escribí lo hice con la intención de que afectará positivamente a mi pequeño grupo de amigos. Pero fue mucho más allá y se me devolvió con creces. He llorado de emoción con sus mensajes, por su confianza, por su actitud y si tan solo una persona se sintió mejor el día que leyó lo que escribí, entonces cumplí mi misión.
No merecemos llegar a ningún destino si permanecemos criticándonos entre nosotras.
Quien acostumbra a ser cruel con los demás,  solo atrasa su propio éxito. La  persona seguirá trabajando para conseguir sus metas mientras que la otra invertirá su tiempo en hacerla caer, con altas probabilidades de nunca lograrlo.
Que la crítica no te detenga, ve e inténtalo…

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Con frecuencia las personas ponen la misma expresión en el rostro cuando les confieso que sigo soltera…

En mi interior, sonrío.

-¿Será que sos muy exigente? Es la siguiente pregunta que surge.

- Claro, soy exigente  ¿Por qué no iba a serlo?

Normalmente, ahí acaba la conversación. Esas preguntas del matrimonio y los hijos, nunca me las hacen, creo que la razón es obvia.

A mis 28 empiezo a notar o, más bien, a experimentar la percepción negativa que existe sobre la soltería y sobre quienes la disfrutamos. Sí, la disfrutamos.

Yo estoy soltera porque así lo he decidido. Es mi elección.

Tras unos 10 años de estar involucrada en relaciones de noviazgo, pocas pero varias, decidí estar sola.
No, no es drama ni nada de eso del corazón roto y la “Magdalena” que no supera el pasado. Todo lo contrario.

Estuve en algunas relaciones por rutina, por pasar el rato, por malas decisiones, por no estar sola y por tonta.

Después de mi última relación, elegí un cambio. Quizás me encontraba ya  en la edad suficiente para saber que algo estaba mal: tenía mucho miedo,  miedo a la soledad.

Entonces, en un acto de valentía, de esos de los que te sentís orgullosa todo el tiempo, decidí que iba a estar soltera por un año y antes de eso, no me iba a involucrar, emocionalmente, con nadie. Si alguien le teme a ese fantasma que parece tenebroso llamado soledad, no iba a ser yo. Lo enfrenté.
No paso un año, pasaron dos.

Si veo hacia atrás, creo que han sido los dos años de mayor crecimiento personal, profesional y espiritual.

He leído decenas de libros y al fin tuve tiempo para esa pasión por la lectura que me hace feliz, hasta descubrir que los protagonistas de esas historias son, realmente, encantadores y podía devorarme hasta tres libros en un solo fin de semana.

También supe lo que era ponerme un par de tenis y correr hasta la meta.

Descubrí  lo raro que te ven cuando vas al cine, a un concierto o simplemente a  cenar sola. Además, lo lindo que se siente al pensar: “Sí, yo disfruto de mi compañía. ¿Usted sería capaz?”
Aprendí que el tiempo a solas te acerca a Dios.

Conocí a muchas personas, algunas de ellas se convirtieron en mis favoritas. Entendí cómo se maneja el tiempo libre, hasta que me encontré diseñando y elaborando bisutería, cuando nunca lo había hecho, y vendí lo suficiente como para pagar la prima de mi carro nuevo. Nadie me regalo nada, lo hice con mis manos.

Pude aventurarme a nuevos retos profesionales, sin temor, segura de que al otro lado del miedo están mis anhelos hechos realidad.

Ya no me hacían falta las primeras citas. Además, hay que ser sinceros, ¡Que incómodas que son!
No significa que no podía lograr esas cosas estando con alguien, claro que sí. Dice un proverbio chino: “Si quieres llegar rápido ve solo; pero si quieres llegar lejos ve acompañado”, estoy segura de eso. Si estas en la relación correcta, avanzan juntos, pero ese no era mi caso.

Y claro, por supuesto, a veces extraño un “buenas noches” antes de dormir o un ¿Cómo estuvo el día?, un detalle, un “estoy pensando en vos”, pero cuando esas frases lleguen, les daré el valor que realmente tienen.

Cuando aparezca quien me motive a arriesgar de nuevo,  le diré entonces: “Te esperé. No en un castillo hasta que llegarás a salvarme.  Yo baje por mis medios y enfrenté  los dragones que más me asustaban hasta convertirme en una mejor persona, en lo que soy. No en una princesa pero si en una guerrera. Si algún día decides irte, podrás hacerlo, no tengo miedo a empezar de nuevo.  ¿Si te quedas? Si te quedas, prometo que nunca te arrepentirás”.

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Acerca de mí

¡Hola! Soy Melissa Durán - periodista y presentadora de tv- pero también mujer, madre y esposa.

Me encanta escribir y lo haré cada vez que pueda. Estoy segura que nos identificaremos en muchas de nuestras experiencias.

Bienvenidas a mi blog

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