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Soy Meli Durán

Con luz propia

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Creí que te amaba aun cuando solo vivías en mi imaginación

Cuando pensaba en tu nombre, en cómo serías y en cómo sería mi mundo contigo.

Creí que te amaba mientras observaba esa prueba que daba positiva

Creí que te amaba mientras te veía crecer en mi vientre

Creí que te amaba cuando supe que eras una niña... mi pequeña niña.

Creí que te amaba cuando te sentía latir fuerte y éramos una sola.

Y entonces te amaba pero aun desconocía ese otro amor que inundó mi corazón cuando al sentirte en mi mejilla, por primera vez, supe que lo daría todo por ti.

Apenas y aprendías a descubrir el mundo pero era yo quien hasta entonces no lo conocía, porque vos mi princesa, eres mi mundo.



Llegaron nuestras noches de desvelo, solo vos y yo en medio de la oscuridad, aprendiendo juntas.

Sacudiéndonos los miedos, espantando a la incertidumbre y llenándonos de promesas.

Aún ahí creía que no podía amarte más pero entonces llegaron las sonrisas al despertar, las caricias mientras te alimentaba y esos brazos llamándome para descubrir entonces que podías hacer mi corazón explotar de amor.

Hoy te amo más que cuando te cargué por primera vez. Esta mañana te amé más que ayer. Y no puedo entender cómo mañana te amaré más que hoy.

Creía que te amaba y claro que lo hacía.

Pero lo que siento hoy no tiene límites, no tiene explicación. Es ese tipo de amor único que lleva tu nombre.

Fotografías:Gould Photography CR
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¡Puje, puje! Decían todos en la sala mientras en medio de tanta emoción trataba de recordar cómo debía pujar.

Lo cierto es que solo quería conocerla, tenerla en mis brazos e inhalar ese olor a cielo que traen consigo los bebés.


El médico había recomendado una cesárea para traer a mi hija al mundo, luego de asegurarme que cada vez el procedimiento buscaba asemejarse a las virtudes del parto natural, en especial para bebé.


Así que ahora le explicaré porque debí pujar. Se trata de la cesárea humanizada, un servicio que permite a la madre ser parte activa para dar a luz a sus bebé, a pesar de estar en una sala de cirugía.


Me mantuve completamente despierta y alerta todo el tiempo. Al pujar, pude ayudar a que mi bebé saliera por la herida que ya el médico había adelantado. Luego de eso y que el médico pediatra revisará los signos vitales de mi hija, me la trajeron de inmediato para darle de comer mientras me suturaban la herida.


Debo confesar que al pensar en la opción de una cesárea, siempre temí a los minutos y a veces horas en que las madres permanecen separadas de sus bebés durante la recuperación.






Aunque la mayoría de las veces, los padres se encargan de canguarear a bebé durante ese lapso, sabía que la primera hora de vida de los bebés es importante para el desarrollo del vínculo con mamá. Yo no quería perderme ni un segundo, por lo que optar por una cesárea humanizada me tranquilizo.


Mi esposo siguió paso a paso todo lo que sucedía y le realizaban a nuestra hija. Estuvo con ella brindándole ese calor de padre que también es fundamental pero en cuanto salí de la sala de cirugías, él pudo traerme a mi bebé para poder alimentarla de nuevo mientras me recuperaba del todo.


Así fue como vino mi bebé al mundo y también como mamá me sentí tranquila y segura todo el tiempo, más allá de la emoción de conocer a mi bebé por primera vez.


La cesárea humanizada es un servicio que ofrece el Hospital Clínica Bíblica a quien lo solicite. A partir de mi experiencia, lo recomiendo y agradezco la posibilidad de que cada vez se avance más en estos temas, porque así, todos ganamos. No tengo palabras para agradecer todas las atenciones y el servicio recibido por parte del personal del centro médico.


Así como también quiero agradecer al Dr. Carlos Peña y a su gran equipo, incluyendo a mi talentosa cuñada la Dra. Natalia Mora, por traer a mi hija al mundo en un ambiente seguro y muy emotivo para todos.




Onceveintidós Birth Photography


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Faltan tan solo horas...

Y es que yo no te he esperado por nueve meses, sino que te he esperado toda una vida.

Y ahora... faltan tan solo horas.

Muero por conocerte. Por ver esa mirada que me enamorará para siempre, por tocar esas manitas tan pequeñas y delicadas, que solo un Dios Perfecto podría crear.

En vos, mi bebé, se resume la respuesta a muchas de mis oraciones. A las tantas veces que observé a una madre cargar a su hijo y respiré profundamente, imaginando una vida contigo.

Sos el resultado de un gran amor. Del amor con el que papá y yo hemos construido una familia y un lugar seguro que hoy aguarda por vos.

Me llena también la ansiedad y el miedo. Sé que me cambiarás la vida de tal manera que en poco, lo que no tenía sentido lo tendrá, los detalles que dejaba pasar tomarán relevancia y la vida se llenará de más colores y canciones.

Que Dios me ayude a ser la madre que Él sueña que sea y que juntas podamos crecer.




Te enseñaré a vivir pero vos, mi vida, me enseñarás mucho más que eso, me mostrarás el amor más profundo que un ser humano puede sentir.

Y mientras escribo, siento como insistentemente te mueves en mi interior y entonces sé que aunque para mañana ya no estés ahí, por siempre serás la razón que hará latir mi corazón.





Fotografía: Gould Photography

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Un 16 de diciembre, cerca de las 5 de la tarde, varios globos rosa volaron sobre nuestras cabezas anunciando a toda nuestra familia que eras una niña…

Pero aunque hasta entonces recibía el resultado de un examen de sangre, no fue ese día que lo supe.
Tenías unas 7 semanas en mi vientre, cuando una mañana decidí hablarte mientras me duchaba.

“Hola bebé, soy mamá. No sé si ya me escuchas pero quiero que sepas que te amé aún antes de concebirte”, dije entre algunas lágrimas que se confundían con el agua que caía en mi rostro.

Fue cuando Dios me susurró al oído: “Ella es tu niña”…

Mientras trataba de sostenerme llorando emocionada, supe que por primera vez sentía esa conexión especial con mi hija.

Salí a los pocos segundos, busqué a tu papá y le dije: “Es Amanda, es una niña”, él me observó un poco incrédulo y me abrazo. “Aún no hay forma de saberlo mi amor, hay que esperar”, me dijo, pero ni aún sus palabras me hicieron cambiar de parecer. Yo sabía que eras vos la que estaba dentro de mí, te había sentido de una forma que poco puedo explicar.

Desde entonces te llamé por tu nombre: Amanda, digna de ser amada o más que amada es lo que significa. No podía encontrar algún otro nombre que expresara lo que de verdad sentía, ese amor que sobrepasa los límites.

Por eso te cuidaré como se cuida al mayor tesoro, haré lo que corresponde para que siempre tengas una familia en donde sentirte segura y apoyada, intentaré proteger tu corazón pero también te motivaré a ser valiente y asumir retos lejos de la zona de confort, porque aunque a veces duela, solo te hará más fuerte.


Pronto, también sabrás que te escogí al mejor padre que puedas tener. Un hombre capaz de darlo todo por sus hijas, que conoce el valor de una mujer y la respeta, que te amará y celará en la misma proporción (tus hermanas sabrán explicártelo mejor).

Y ahora que menciono a tus hermanas, están emocionadas esperando tu llegada. En Valentina encontrarás una joven inteligente y divertida, que estoy segura será tu confidente. Mary por su parte, inventará mil formas de entretenerte, te enseñará sus pasos de gimnasia y no se rendirá hasta que los hagas con perfección. Ambas te llenarán de amor cada día, luego les podrás pedir su ropa y zapatos, como ellas ahora hacen conmigo, y entenderás lo afortunada que sos por tenerlas en tu vida.

He pedido a nuestro Dios que te conceda GRACIA y FAVOR en cada uno de tus días. Que te dé la fuerza para afrontar un mundo injusto y cruel, donde todavía las mujeres debemos luchar por derechos básicos como salir a la calle sin temor.

Pero vos mi guerrera, cumplirás el propósito por el cual fuiste formada y pido al cielo que nunca se aparte de tu corazón el amor por tu CREADOR.

Te espera con amor, mamá.



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Acerca de mí

¡Hola! Soy Melissa Durán - periodista y presentadora de tv- pero también mujer, madre y esposa.

Me encanta escribir y lo haré cada vez que pueda. Estoy segura que nos identificaremos en muchas de nuestras experiencias.

Bienvenidas a mi blog

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